lunes, 3 de agosto de 2026

EL DESAFÍO NO ES GASTAR MÁS; ES CERRAR BRECHAS QUE LIMITAN EL DESARROLLO DE ANCASH

 

EL DESAFÍO NO ES GASTAR MÁS; ES CERRAR BRECHAS QUE LIMITAN EL DESARROLLO DE ANCASH.

RESULTADOS INCORE 2026[1]

Ing. Rómulo Antúnez Antúnez

Más de 20 años de Canon Minero, 23 mil millones de soles y el debate político en Áncash se ha concentrado en cuánto dinero recibe la región por canon minero; pero la verdadera discusión tiene que dar un giro y cambio disruptivo: ¿por qué, después de recibir más de 23 mil millones de soles, seguimos manteniendo brechas sociales y productivas que limitan nuestro desarrollo?

Hemos comprobado que el problema no es la disponibilidad de recursos. Áncash continúa ubicándose entre las regiones con mayor capacidad económica del país -año 2025: 1,243.5 millones para el Gobierno Regional, las 166 municipalidades con 331.6 millones de soles, y las 2 universidades cuentan con 82.9 millones de soles-; sin embargo, esa fortaleza no se ha traducido en una mejora proporcional de la competitividad, la productividad ni la calidad de vida de la población. El INCORE 2026 muestra que la región ocupa el puesto 11 entre las 25 regiones evaluadas y evidencia rezagos importantes en salud, mercado laboral e instituciones.

La experiencia de las últimas décadas confirma que el principal desafío ya no consiste en ejecutar más presupuesto, sino en orientar las inversiones hacia el cierre de las brechas estructurales que condicionan el desarrollo económico y social de Áncash.

Una de las brechas críticas por superar es la anemia, siendo la brecha más costosa para el futuro, porque ningún territorio, localidad o región puede aspirar a ser competitiva cuando cerca de cuatro de cada diez niños menores de tres años presentan anemia. Este problema continúa afectando el desarrollo cognitivo, el rendimiento escolar, la futura productividad laboral y es una vergüenza gobernar una población con estas características.

La sociedad Ancashino no puede seguir tolerando que la lucha contra la anemia siga siendo tratado únicamente como una política asistencial, tiene que convertirse en una estrategia de desarrollo regional que articule salud preventiva, agua potable, saneamiento, nutrición, educación alimentaria y fortalecimiento de la agricultura familiar.

Este problema multidimensional se convierte en crítico porque si cada niño que supera la anemia representa una inversión en capital humano; cada niño que permanece con anemia representa una pérdida de productividad para la economía regional durante las próximas décadas.

Otro problema crítico es la conectividad relacionada a la infraestructura que integra mercados; culturas, economías; pero durante muchos años la inversión pública priorizó infraestructura urbana de impacto local -maquillaje del desarrollo-, mientras persistieron limitaciones en la conectividad territorial.

Hemos avanzado muy poco en darle importancia a la competitividad regional que depende de una red vial moderna que integre la costa, los valles interandinos de producción agraria y minera con la sierra, facilitando el acceso a mercados, servicios públicos y oportunidades económicas.

No basta con construir carreteras; estas deben responder a una visión logística regional que conecte la producción agrícola, minera, pesquera y turística con los principales corredores nacionales e internacionales, incluyendo el eje Chimbote–Chancay y los corredores hacia los Conchucos y el Callejón de Huaylas, lo cual debe ser complementada con la conectividad digital, condición indispensable para la educación, la innovación y la economía del conocimiento.

Más de 20 años de canon minero y Ancash sigue dependiendo de la minería, con un aporte de 45% al PBI Regional seguido por la Agricultura con un 8% y esta concentración genera crecimiento económico, pero también alta vulnerabilidad frente a los ciclos internacionales de precios y a la disponibilidad del recurso natural estimado en 15 próximos años su agotamiento, por tanto es de necesidad imperiosa transformar la riqueza natural en cadenas de valor regionales, en convertir el Canon Minero en actividad económica duradera como la agricultura, el turismo, manufactura, la piscicultura continental y marítima, lo cual implica inversión en agroindustria; mecanización agrícola; riego tecnificado; industrialización pesquera; turismo sostenible; economía digital; servicios especializados para la minería; es decir se requiere “sembrar el canon” para las siguientes generaciones.

Enfrentar estos retos mencionados requiere el fortalecimiento de la institucionalidad, como la condición para que las inversiones generen resultados, porque la calidad institucional constituye uno de los factores más determinantes para el desarrollo territorial. El deterioro observado en el desempeño institucional y la baja aprobación ciudadana reflejan desafíos de gobernanza que afectan la confianza pública y la eficacia de la inversión.

La existencia de recursos financieros no garantiza resultados cuando predominan la fragmentación institucional, la baja capacidad de gestión, la excesiva burocracia y la limitada coordinación entre niveles de gobierno porque fortalecer la institucionalidad implica avanzar hacia una administración pública basada en planificación estratégica, gestión por resultados, transparencia, seguimiento de inversiones y evaluación permanente del impacto de las políticas públicas y es mucho más que repartir recursos públicos como en el “Hatun Ancash”, fragmentar, dispersar y trasladar problemas de corrupción e ineficiencia a las Municipalidades.

El reto mayor es pasar del gasto público a la inversión transformadora, a la “siembra del canon”, a la “industrialización de Chimbote y del Callejón de Huaylas”, porque el éxito de la gestión pública se medido principalmente por el nivel de ejecución presupuestal, a pesar de ejecutar el 100 % del presupuesto no necesariamente significó resolver los problemas estructurales de la región -se hicieron obras, pero el problema central persiste-.

El verdadero indicador de éxito debe ser la reducción efectiva de las brechas y la inversión pública debe evaluarse por su capacidad para disminuir la anemia; mejorar la productividad agrícola; incrementar el empleo formal; fortalecer la conectividad regional; atraer inversión privada; elevar la competitividad; mejorar la calidad institucional; y sólo bajo esta lógica el canon minero dejará de ser un mecanismo de gasto -maquillar el desarrollo- para convertirse en un instrumento de desarrollo sostenible.

El contexto actual exige una redefinición de las prioridades regionales, una nueva agenda para Áncash, esa agenda del desarrollo que no debe centrarse únicamente en nuevas obras de infraestructura física, sino en inversiones que fortalezcan el capital humano, impulsen la productividad, modernicen las actividades económicas y consoliden instituciones capaces de responder a las demandas ciudadanas para que la competitividad regional no sea dependiente exclusivamente de la disponibilidad de recursos naturales, sino sobre todo, de la capacidad de transformar esos recursos en oportunidades de desarrollo para la población.

Por tanto, las prioridades estratégicas del Gobierno Regional de Áncash tienen que concentrarse por lo menos en estos cuatro ejes fundamentales:

1.        Reducir la anemia y fortalecer el capital humano; como base del desarrollo futuro.

2.        Consolidar una red de conectividad vial y digital para que integre mercados y territorios.

3.  Diversificar la economía regional mediante inversiones productivas, innovación e industrialización.

4.    Fortalecer la institucionalidad pública, mejorando la capacidad de gestión, la transparencia y la confianza ciudadana.

El verdadero desafío para Áncash ya no es cuánto dinero recibe del canon minero, sino cuánto bienestar logra generar con cada sol invertido -la siembra del canon-. Solo cuando las inversiones públicas se orienten al cierre de las brechas críticas y al fortalecimiento de las capacidades productivas e institucionales, la región podrá convertir su riqueza natural en desarrollo sostenible, equidad territorial y mejores oportunidades para las futuras generaciones, lo cual requiere una “revolución productiva”.

Chimbote, 03/08/2026



[1] https://incoreperu.pe/

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