EL DESAFÍO NO ES GASTAR MÁS; ES
CERRAR BRECHAS QUE LIMITAN EL DESARROLLO DE ANCASH.
RESULTADOS INCORE 2026[1]
Ing. Rómulo Antúnez Antúnez
Más
de 20 años de Canon Minero, 23 mil millones de soles y el debate político en
Áncash se ha concentrado en cuánto dinero recibe la región por canon minero;
pero la verdadera discusión tiene que dar un giro y cambio disruptivo: ¿por
qué, después de recibir más de 23 mil millones de soles, seguimos manteniendo
brechas sociales y productivas que limitan nuestro desarrollo?
Hemos
comprobado que el problema no es la disponibilidad de recursos. Áncash continúa
ubicándose entre las regiones con mayor capacidad económica del país -año 2025:
1,243.5 millones para el Gobierno Regional, las 166 municipalidades con 331.6
millones de soles, y las 2 universidades cuentan con 82.9 millones de soles-;
sin embargo, esa fortaleza no se ha traducido en una mejora proporcional de la
competitividad, la productividad ni la calidad de vida de la población. El
INCORE 2026 muestra que la región ocupa el puesto 11 entre las 25 regiones
evaluadas y evidencia rezagos importantes en salud, mercado laboral e
instituciones.
La
experiencia de las últimas décadas confirma que el principal desafío ya no
consiste en ejecutar más presupuesto, sino en orientar las inversiones
hacia el cierre de las brechas estructurales que condicionan el desarrollo
económico y social de Áncash.
Una
de las brechas críticas por superar es la anemia, siendo la brecha más costosa
para el futuro, porque ningún territorio, localidad o región puede aspirar a
ser competitiva cuando cerca de cuatro de cada diez niños menores de tres
años presentan anemia. Este problema continúa afectando el desarrollo
cognitivo, el rendimiento escolar, la futura productividad laboral y es una vergüenza
gobernar una población con estas características.
La
sociedad Ancashino no puede seguir tolerando que la lucha contra la anemia siga
siendo tratado únicamente como una política asistencial, tiene que convertirse
en una estrategia de desarrollo regional que articule salud preventiva,
agua potable, saneamiento, nutrición, educación alimentaria y fortalecimiento
de la agricultura familiar.
Este
problema multidimensional se convierte en crítico porque si cada niño que supera
la anemia representa una inversión en capital humano; cada niño que permanece
con anemia representa una pérdida de productividad para la economía regional
durante las próximas décadas.
Otro
problema crítico es la conectividad relacionada a la infraestructura que
integra mercados; culturas, economías; pero durante muchos años la inversión
pública priorizó infraestructura urbana de impacto local -maquillaje del
desarrollo-, mientras persistieron limitaciones en la conectividad territorial.
Hemos
avanzado muy poco en darle importancia a la competitividad regional que depende
de una red vial moderna que integre la costa, los valles interandinos de
producción agraria y minera con la sierra, facilitando el acceso a mercados,
servicios públicos y oportunidades económicas.
No
basta con construir carreteras; estas deben responder a una visión logística
regional que conecte la producción agrícola, minera, pesquera y turística con
los principales corredores nacionales e internacionales, incluyendo el eje
Chimbote–Chancay y los corredores hacia los Conchucos y el Callejón de Huaylas,
lo cual debe ser complementada con la conectividad digital, condición
indispensable para la educación, la innovación y la economía del conocimiento.
Más
de 20 años de canon minero y Ancash sigue dependiendo de la minería, con un
aporte de 45% al PBI Regional seguido por la Agricultura con un 8% y esta concentración
genera crecimiento económico, pero también alta vulnerabilidad frente a los
ciclos internacionales de precios y a la disponibilidad del recurso natural
estimado en 15 próximos años su agotamiento, por tanto es de necesidad
imperiosa transformar la riqueza natural en cadenas de valor regionales, en
convertir el Canon Minero en actividad económica duradera como la agricultura,
el turismo, manufactura, la piscicultura continental y marítima, lo cual
implica inversión en agroindustria; mecanización agrícola; riego tecnificado; industrialización
pesquera; turismo sostenible; economía digital; servicios especializados para
la minería; es decir se requiere “sembrar el canon” para las siguientes
generaciones.
Enfrentar
estos retos mencionados requiere el fortalecimiento de la institucionalidad,
como la condición para que las inversiones generen resultados, porque la
calidad institucional constituye uno de los factores más determinantes para el
desarrollo territorial. El deterioro observado en el desempeño institucional y
la baja aprobación ciudadana reflejan desafíos de gobernanza que afectan la
confianza pública y la eficacia de la inversión.
La
existencia de recursos financieros no garantiza resultados cuando predominan la
fragmentación institucional, la baja capacidad de gestión, la excesiva
burocracia y la limitada coordinación entre niveles de gobierno porque fortalecer
la institucionalidad implica avanzar hacia una administración pública basada en
planificación estratégica, gestión por resultados, transparencia, seguimiento
de inversiones y evaluación permanente del impacto de las políticas públicas y
es mucho más que repartir recursos públicos como en el “Hatun Ancash”,
fragmentar, dispersar y trasladar problemas de corrupción e ineficiencia a las
Municipalidades.
El
reto mayor es pasar del gasto público a la inversión transformadora, a la “siembra
del canon”, a la “industrialización de Chimbote y del Callejón de
Huaylas”, porque el éxito de la gestión pública se medido principalmente
por el nivel de ejecución presupuestal, a pesar de ejecutar el 100 % del
presupuesto no necesariamente significó resolver los problemas estructurales de
la región -se hicieron obras, pero el problema central persiste-.
El
verdadero indicador de éxito debe ser la reducción efectiva de las brechas y la
inversión pública debe evaluarse por su capacidad para disminuir la anemia; mejorar
la productividad agrícola; incrementar el empleo formal; fortalecer la
conectividad regional; atraer inversión privada; elevar la competitividad;
mejorar la calidad institucional; y sólo bajo esta lógica el canon minero
dejará de ser un mecanismo de gasto -maquillar el desarrollo- para
convertirse en un instrumento de desarrollo sostenible.
El
contexto actual exige una redefinición de las prioridades regionales, una nueva
agenda para Áncash, esa agenda del desarrollo que no debe centrarse únicamente
en nuevas obras de infraestructura física, sino en inversiones que fortalezcan
el capital humano, impulsen la productividad, modernicen las actividades
económicas y consoliden instituciones capaces de responder a las demandas
ciudadanas para que la competitividad regional no sea dependiente
exclusivamente de la disponibilidad de recursos naturales, sino sobre todo, de
la capacidad de transformar esos recursos en oportunidades de desarrollo para
la población.
Por
tanto, las prioridades estratégicas del Gobierno Regional de Áncash tienen que concentrarse
por lo menos en estos cuatro ejes fundamentales:
1. Reducir
la anemia y fortalecer el capital humano; como base del desarrollo futuro.
2. Consolidar
una red de conectividad vial y digital para que integre mercados y territorios.
3. Diversificar
la economía regional mediante inversiones productivas, innovación e
industrialización.
4. Fortalecer
la institucionalidad pública, mejorando la capacidad de gestión, la
transparencia y la confianza ciudadana.
El
verdadero desafío para Áncash ya no es cuánto dinero recibe del canon minero,
sino cuánto bienestar logra generar con cada sol invertido -la siembra del
canon-. Solo cuando las inversiones públicas se orienten al cierre de las
brechas críticas y al fortalecimiento de las capacidades productivas e
institucionales, la región podrá convertir su riqueza natural en desarrollo
sostenible, equidad territorial y mejores oportunidades para las futuras
generaciones, lo cual requiere una “revolución productiva”.
Chimbote, 03/08/2026
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